En temas conductuales, el ser humano tiene una tendencia a obsesionarse con el control, ante ello, la psicóloga experta Diana Hernández compartió pasos para aligerar la carga al cuerpo, que genera el natural hecho de no tener el control; detallando que no es posible lograrlo siempre.
Esta idea de tener el control sobre uno mismo genera calma, y sentimiento de bienestar individual así como seguridad. Las personas buscan controlar su entorno como un método que ayuda a lidiar con la ansiedad, el miedo o la incertidumbre. Por otro lado, puede ser una respuesta a experiencias del pasado, como pérdida o trauma.
Hernández detalla que se pueden manejar estas emociones y regular los impulsos, así como relajar la mente con sencillos pasos:
1.- Olvidarte de los resultados y disfrutar del proceso: debes aceptar que poner tu mayor esfuerzo para que algo suceda, no garantiza que eso vaya a ocurrir.
Aunque las probabilidades aumentan al poner toda tu energía en algo, hay factores que te exceden y no siempre lo que deseas va a ocurrir, o se hará realidad en el momento en que lo quieras.
2.- Aceptar que nada es 100 por ciento seguro o durará para siempre: eso permite conectarnos con el presente, disfrutar de lo que hoy estamos viviendo, sin querer predecir hasta cuándo eso durará o en qué momento finalizará.
3.- Responsabilizarte de tus propios actos y pensamientos: al fin de cuentas es lo único que podemos controlar, y dependiendo de cómo enfrentamos las situaciones que nos exceden, es cómo nos sentiremos con eso que ocurre.
4.- Ser más flexible: si nos ponemos normas muy rígidas o expectativas muy altas de cómo queremos que las cosas sucedan, es probable que sea mayor la frustración o el miedo a que eso no ocurra.
Cuanto más nos adaptemos a las situaciones, menor será el sufrimiento si algo no sale como lo planeamos.
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